Policarpo Díaz, el “Potro de Vallecas”, fue un boxeador muy conocido a finales de los años 80 y principios de los 90. Fue tan famoso que hasta Los Chunguitos le dedicaron la canción “Bravo campeón”, compuesta por Leonardo Dantés, con una letra que decía: “Peleando eres duro, no tienes rival y, como persona, Poli eres total”. Tuvo incluso un videojuego con su nombre para ordenadores Spectrum y Amstrad. Siete veces campeón de España y ocho veces campeón de Europa, llegó a la cúspide de la fama cuando disputó, en el año 1991, el título mundial del peso ligero a Pernell Whitaker. Si hubiera ganado ese combate, seguramente su vida habría sido diferente pero, como en las grandes historias de cine negro, de perdición y redención, Poli perdió en un combate antológico sin llegar a caer a la lona.

Muchas historias de boxeadores llevan consigo un halo de misterio y repiten un mismo patrón: personas humildes que, con mucho esfuerzo y dedicación, consiguen llegar a la cumbre, hacerse ricos y famosos y, después, con la misma facilidad con la que llegaron a tenerlo todo, se quedan sin nada. Así le pasó a Poli Díaz que, tras hacerse de oro y llegar a lo más alto, comenzó un rápido declive. Pronto empezó a ser noticia por protagonizar sucesos escabrosos relacionados con su adicción a las drogas, como detenciones por agresiones, peleas en bares, altercados con la policía… Incluso llegó a alquilar una tienda de campaña a toxicómanos en un descampado y recibió varias puñaladas en una pelea callejera… Como decían Los Sexys en su canción dedicada a Poli Díaz: “El caballo al Potro le ganó”.

 

 

En esa espiral en la que andaba inmerso y, tras participar en esperpentos como la entrevista que le hizo Manolo Escobar junto al actor Mickey Rourke en el programa “Goles son amores”, Poli Díaz se asomó también al mundo del cine erótico. Su incursión en el porno fue solo de tres películas, “El Potro se desboca”, “El Poli, el lama y la que los lame” y “Las tentaciones eróticas del lama”, aunque en esta última su aparición es casi testimonial.  En la primera de ellas, que parece hecha de cualquier manera y merece la peor calificación posible en la web Cinecutre, participaba el Potro junto a un joven Nacho Vidal; la película incluía también tres canciones de Leonardo Dantés en la BSO, con estribillos tan sabrosos como “Poli Díaz se desboca cuando hace el amor, Poli Díaz le pone a la vida el corazón”.

Desde entonces Poli Díaz ha tenido recuperaciones y recaídas, ha conseguido salir del mundo de la droga y ha vuelto a caer, ha trabajado como jardinero, dependiente en un centro comercial y muchas otras cosas, y también ha impartido clases de boxeo en un gimnasio de San Sebastián de los Reyes. Todas sus vivencias las plasmó en sus memorias “A golpes con la vida”, un libro que no escatima en detalles sobre la dureza de su vida. Pero el Potro es más duro y va a costar tumbarle mientras siga peleando por la vida.